sábado 10 de octubre de 2009

La rata cursi


Pequeña reseña del cuento:

Ante todo, la rata cursi no trata simplemente de una rata enamorada. Sino, un conjunto de sucesos que cambiarán la actitud de este pequeño animal de las alcantarillas, haciéndolo diferente de los demás. Aún así, las personas seguirán viéndolo como una criatura detestable. De ahí viene la ironía del título que le puse a esta historia. En este relato me refiero a la rata como “Oscar”. Ojala que disfruten leerlo como yo al escribirlo…



(Recomiendo que vean el video, ahí está el comienzo de mi cuento)


Oscar vivía ahí, precisamente en el centro de lima. Su familia estaba en una zona de la alcantarilla más iluminada.

“Mientras más constante a la luz estés, más en peligro estarás. Porque los humanos por ahí podrían estar” (filósofo famoso de la ciudad “ratas de alcantarillas”)

Como pueden ver, la posición social y económica de esta familia no es nada gratificante. Están en una de las zonas más peligrosas.

Justo cuando estaban buscando basura como comida, Oscar divisa en el suelo, una sombra que se hacía más y más grande. Su instinto lo hace moverse a un lado. Inmediatamente, cae algo estrepitosamente al suelo.

Pesaba mucho para Oscar, así que llamó a sus hermanos. Lo quitaron de un charco de agua, de los tantos que suele haber en las alcantarillas…
_ OH, está en un sobre, de lujo. ¿Puede ser mío? –preguntó Oscar.
_Primero hay que ver si es comida- dijo Jerónimo, el padre de la familia.

Rompieron el sobre, el cual era en realidad un papel de regalo.

_Yo vi algo parecido en la televisión- dijo uno de los hermanos- es un libro.
_Para esto se necesita leer ¿no?- Oscar miró a Jerónimo para que le diera la razón.
_Sí, por supuesto. Ten, te lo quedas tú. Más vale que te sirva para algo. Pero antes respóndeme… si ninguno de nosotros sabemos leer. ¿Cómo vas a “sacarle provecho” a ese libro?
_Aprenderé. Si la televisión puede “educar”, al igual que la radio. Creo que también podrían ser los libros.
_Supongo que sí, suerte. Pero antes recuerda lo siguiente: “Si eso te acerca a los humanos”, más vale que lo dejes. Ya sabes que por ese inconveniente no podemos escuchar la radio.

Oscar al ver que las hojas se habían puesto sensibles al agua, retira su libro a un lugar seco. Ese lugar era su cuarto, ahí podría estar tranquilo para poder resolver el problema de leer el libro.

Oscar escuchaba la radio algunas veces. Él sabía que era peligroso, porque estaba cerca de los humanos, pero igualmente lo hacía.

La radio lo ayudó a entender la manera de hablar de los humanos; mas él no podía hablar como ellos. Necesitaba más vocabulario, y para eso estaba su diccionario que había encontrado accidentalmente unos días posteriores.

Ya todo estaba listo para que leyera. Primero examinó su libro detenidamente, vio que era empastado. El título de la obra era “El arte de amar”, del autor Ovidio.




Alrededor de una semana, escuchó en la radio que se llevaría a cabo un programa de “Alfabetización” para aprender a leer y escribir, en el canal del estado. Oscar aprovechó la oportunidad, e inmediatamente se apresuró por llegar a la televisión en el momento previsto. Lo mejor de todo era que a nadie le interesaba ese programa. Podía darse el lujo de sentarse cómodamente frente al aparato y prenderlo sin ningún temor. Al fin y al cabo, a esa hora no venía ningún humano.



Luego de un mes, cancelaron el programa. Como Oscar ya había aprendido mucho respecto a leer y escribir, no le había afectado en lo más mínimo. Su familia no se había enterado de lo que hacía Oscar -según él- pues en ese momento se ponían a comer.

Al día siguiente. Ayudó a su padre en la búsqueda de alimento y de basura. Fue más eficiente que días anteriores, porque necesitaría bastante tiempo libre para comenzar a leer su libro.

_ ¡Buena caza hijo!- lo felicitó su padre, dándole una palmada en el hombro.
_Gracias, pero necesito un tiempo libre todos los días.
_ ¡Estás loco!, te necesitamos..
_Comprendo lo que me dices, pero si me das ese tiempo libre, podré descifrar lo que me dice el libro.
_ ¿Cómo aprendiste a leer?- a Oscar le sorprendió lo que le dijo su padre.

Él creía que nadie se había enterado. Así que dijo la verdad sin rodeos.
_Por la televisión.
_ ¡Te has expuesto a los humanos!
_En ese momento a nadie le importaba. No me pasó nada, no te preocupes.
_Si no tuviera tantos hijos me lo tomaría más en serio. Solamente te permitiré leerlo si me cuentas lo que dice el libro, una vez que lo acabes.
_Está bien.
_¡Qué esperas!, aún no he decidido a que hora es tu hora libre. Así que… ¡Sigue buscando comida!

…Su hora libre fue cuando todas las ratas estaban durmiendo. Su padre sabía sacar provecho al tiempo. Por ello, su economía subía cada vez más, logrando alejarse unos cuantos metros de la luz, dejando atrás a sus viejas familias vecinas.

Como todo era más oscuro, necesitaba luz para leer el libro. Oscar había aprendido mucho respecto a la vida de los humanos, y una de las cosas que aprendió fue que el foco generaba luz. Pero no tenía las fuerzas para sacar un foco, y menos si se localizaba en el techo. Pensó durante muchos días, y su padre se impacientaba.

_Oscar, no me has hablado nada del libro. Te doy un día más. De lo contrario te lo quito. De repente por ese libro, las ratas mayores nos puedan dar una digna recompensa.
_Sí, pero tengo una duda.
_ ¿Cuál es?
_La hora que me dejas para leer, es muy tarde. A esa hora todos duermen, y yo soy una rata como cualquiera. Por lo tanto, yo también siento el sueño en ese momento.
_Demasiado tarde, me lo hubieses dicho ese día. Ahora estás faltando a tu promesa.
_Entonces, déjame dormir más horas que ustedes. El tiempo que yo leo, es el mismo que pierdo cuando duermo. Eso me deja débil para ayudarlos a buscar basura y debo ser eficiente en eso - al decirlo, su padre se puso a pensar. Luego de un momento de silencio, su padre dijo “sí” con la cabeza- Gracias, no te arrepentirás.
_Mas te vale. Como hoy no has podido dormir bien, te doy un día más.
Quiero que seas eficiente en la acción más importante de nuestra familia. Como desearía un reloj, para que las ratas mayores nos asciendan a un mejor lugar en la alcantarilla. Esas ratas que tienen el poder, les encantan las cosas curiosas, y si brilla… ¡Pagarán mucho más por ello!

Al día siguiente, en la hora extra, donde se suponía que Oscar debería seguir durmiendo, decide más bien ir al lugar de los humanos. Fue por una ruta secreta, la cual en realidad era un túnel bastante iluminado, lugar donde ninguna rata se atrevería a entrar. Oscar sabía algo importante respecto a los humanos, no les gusta despertarse temprano. Y cuando lo hacen, es por obligación.

(¿Por qué las cosas tienen que ser por obligación?, presten atencíón a esta letra, es un buen rock!!!!!!!)


Tal y como creía Oscar. Los únicos 2 humanos que había, estaban dormidos. Fue tratando de evitar su chillido, para no despertarlos. Vio un reloj de pulsera sobre una mesa de noche. Acto seguido, se acercó sigilosamente hacia el, llevándoselo consigo.

Justo en ese momento, uno de ellos abrió los ojos. Al verla cerca de él, movió rápidamente su brazo. Golpeando a la rata contra el muro.
_ ¡Una rata!, que repugnante.
_ ¿Qué? ¿Dónde está?
_ ¡Ahí!- la persona señaló inmediatamente al animal. Para entonces, Oscar ya se había levantado. Un poco adolorido por el golpe y a la vez asustado, corrió hacia el agujero que lo llevaría directamente hacia las alcantarillas.
_ ¡No se escapará!-con su veneno para rata en la mano, trató de rociar al animal. Pero ya era demasiado tarde. Oscar salió triunfante con el reloj en su boca.

En el regreso, estaba su padre esperándolo. Al verlo con el reloj, vio una gran oportunidad de sacar fortuna.

_Dame ese reloj.
_Solo si me dejas leer el libro en paz. Quiero todo el tiempo que se requiera para leerlo. De lo contrario, se lo devolveré a los humanos.
_No seas exagerado. ¿Qué dirán tus hermanos?
_Lo que tú quieras que digan. Pero si quieres el reloj, tendrás que dejarme en paz.
_Eres inteligente, tienes tus metas fijas. Te dejaré leer el libro.
_ ¡Bien!
_Pero no te confundas hijo. Te dejo leerlo, por que creo que así crecerá nuestra familia. Has demostrado tu astucia, y así quiero que sean todos tus hermanos. No me defraudes. Recuerda siempre lo siguiente: “todo lo que aprendas, compártelo con la familia”.
_Sí.
_ ¡Que esperas!, ¡El tiempo es comida! Solo hace falta cocinarlo. Y eso no se hace por arte de magia.

Oscar estaba más feliz que nunca. Se sentía bien. Todos habían salido ganando. Lo más probable es que por el reloj, se vayan a un lugar mejor en las alcantarillas. Pero en ese momento, Oscar no pensaba en eso. Solamente estaba ansioso por leer “El arte de amar”.

La primera vez, logró leer 2 páginas. A decir verdad, le pareció aburrido. Luego con un poco de esfuerzo, leyó 5 páginas. Esta vez, logró comprender que el libro le hablaba de las maneras de enamorar a una mujer, o por lo menos simpatizar con ella y otras cosas más acerca de las relaciones humanas. También se dio cuenta de que la ciudad de las alcantarillas no era tan diferente a la sociedad humana. Cada día que pasaba, su carácter iba siendo más seguro en lo que hacía.

Pasaron varios meses para acabar el libro, y para entonces ya era un auténtico poeta enamoradizo, tan parecido a un Adolfo Bécquer. Ya había echo varios poemas, la parte mala es que nadie podía leerlas. Así que la única manera de exponer sus ideas era declamando. Al principio, ninguna de las ratas hembras entendía, lo creían como loco. Sin embargo, a las finales, suspiraban por él. No había nadie que supiera hablar como él lo hacía. Casi todas las ratas eran muy parcas o asustadizas al exponer sus ideas, así que Oscar fue sacando provecho a eso.


Luego, Oscar fue ayudando a sus hermanos y hermanas. Poco a poco su familia fue mejorando en su manera de hablar. No solamente en lo cursi, sino en lo social. Progresivamente, fue más fácil relacionarse mejor con las ratas mayores. Su padre y madre siempre andaban de buenas desde entonces. Sus hermanos ya no se preocupaban tanto por la comida. Porque al estar en una mayor calidad de vida, habían ratas que trabajaban por ellos. Oscar fue haciéndose más popular en la ciudad “ratas de alcantarillas”, convirtiéndose en el gran orador de ese lugar.

Mucho tiempo había pasado desde que había encontrado ese libro. La mitad de su vida había pasado frente a sus ojos. Ya había madurado, y la misma sociedad le exigía a Oscar tener una familia. Pero su vida tomó otro rumbo que ninguna rata se había atrevido jamás. “Irse a conocer el mundo exterior”, esa era su próxima meta.

Obviamente, Oscar tenía sus razones para realizar ese peligroso viaje. Había justificado eso mediante una dedicatoria que había encontrado en el libro. La cual decía lo siguiente:

Para nuestro hijo Daniel:
Te deseamos un feliz cumpleaños. Para tu edad corresponde este libro. Por eso te lo regalamos con mucho cariño.
De parte de tus padres.

Como aquellas “ratas mayores” no sabían leer, le concedieron lo que quería a ojos cerrados. Así que en la madrugada, Oscar desapareció de las alcantarillas. Nadie sabía las razones a excepción de su familia.


(¿Por qué a veces solo queremos alejarnos o tomar distancia por un tiempo?)



Como la verdad siempre sale a la luz. Luego de un tiempo, toda la “ciudad de alcantarillas” lo supo. A pesar del gran aprecio que le habían tenido a Oscar, nadie hizo el esfuerzo de buscarlo. Eran muy supersticiosos, y le tenían miedo a lo desconocido. No se les culpa de nada, eso es natural en los animales e incluso en el hombre.

El libro “El arte de amar” lo mudaron al lugar donde vivían las ratas mayores. Lo conservaron como recuerdo, hasta que una de las ratas de ahí tuvo curiosidad con respecto al libro. Esa rata se llamaba Lena, lo malo es que su entorno jamás la iba a ayudar. Felizmente sabía de alguien que sí podría leerlo, ese era Oscar.

A pesar del miedo que sentía Lena, se aventuró hacia el mundo exterior. Como ella había escuchado varios relatos acerca de Oscar, sabía que él siempre llevaba a cabo sus viajes y lecturas por la madrugada. Así que decidió irse a esa hora.

Cuando salió, estaba en una pista desértica. Ningún carro pasaba a esa hora. Lena buscó un lugar donde esconderse. Su instinto la llevó a la guarida perfecta… el basurero más cercano.

En ese lugar había bastantes ratas. Todas comían lo que encontraban, así que nadie le prestaba atención a lo que Lena decía. Ella lo único que quería era encontrar a Oscar. Luego se dio cuenta que ninguna de esas ratas tendría las respuestas.

Ella se puso a comer, descuidando el libro que tenía. Luego de saciar su hambre, se dio cuenta que lo había perdido.

_ ¿Alguien ha visto un libro? - preguntó Lena.
_ ¡¿Un qué…?!-gritaban a coro las ratas.

Entre gritos y chillidos, una rata pasó por detrás de ella. Acto seguido, la rata desconocida le tapó la boca a Lena y la sacó del basurero. Nadie se dio cuenta de lo que sucedía, porque estaban confundidas con la misma bulla que las mismas ratas producían.

A pesar de que Lena le mordía la mano al desconocido, éste parecía no sentir ningún dolor. Luego la soltó. Al costado de Lena estaba el libro que estaba buscando.

_ ¡Te robaste mi libro!- gritó histérica.
_Tranquila. Ese no era el lugar apropiado para dejar algo así. Se podría ensuciar. Además, si lo hubiese robado no te habría llevado hasta tu libro- Se sacudió las manos fuertemente, después agregó lo siguiente- Se nota que te asustaste, lo siento. Creo que fui muy impulsivo, pero no se me ocurrió otra manera en ese momento.
_Hablas mucho.
_Sí.
_Debo irme. Gracias por encontrar mi libro.
_Dentro de poco se hará de día, y a esas horas, el lugar se vuelve tierra de nadie. Además, este lugar es transitado por muchos humanos, y tú sabes como se llevan con nosotros. Yo tengo una guarida aparte de los demás. Aunque solo sea por un momento del día. En la tarde las demás ratas vienen buscando refugio. Todas las guaridas se llenan, incluyendo la mía.
_Gracias, pero no estoy segura de ir contigo.
_Lo sé, empezamos con la pata izquierda. Al medio día el ruido es insoportable, no podrás dormir, y menos en un basurero que está cerca de la pista. Porque ahí es donde se produce el ruido- ella lo pensó un momento, después dijo…
_Como tú sabes cuidar el libro, te lo encargo. Voy a estar ahí con los demás.
_Está bien, pero no me digas que no te lo advertí

Lena se despertó en la tarde, no podía soportar el ruido de la calle. El sonido de los carros y combis era lo más odioso. Cuando vio a su alrededor, ella se percató de que ya no había ninguna rata. Lena se asustó inmediatamente, escuchaba voces que ni entendía. Esas voces procedían del exterior del basurero. “Probablemente sean humanos”, pensó Lena. Su instinto la hizo quedarse ahí sin importar el ruido que existía afuera. Pasó toda la tarde con los nervios de punta.

Cuando fue de noche, ya no soportaba el basurero. Lena comenzó a ver ese lugar más bien como una cárcel. Salió de ese lugar, a pesar del miedo que ella sentía. Y salió disparada hacia un agujero que encontró entre las paredes. Vio ahí a las ratas, y al fondo estaba el desconocido con el libro de Lena. Ella estaba eufórica, y fue rápidamente hacia él. Lena ya quería irse de ese lugar, y no iba a dejar su libro en manos de un desconocido.

_Dame mi libro- ordenó Lena. Estaba tan enojada que al quitárselo a él, rompió una de las hojas del libro- ¡Ves que has hecho!-añadió.
_Eso fue culpa tuya. ¿Por qué estás así?
_ ¡No soporto ese ruido!
_ Jeje- comenzó riéndose levemente, y al final terminó en una gran carcajada.
_ ¡¿De qué te ríes?!
_Disculpa, no podía evitarlo. Hace tiempo que no me río, gracias- se puso serio, para que Lena dejara de verlo con malos ojos- Te lo dije. Y cambiando de tema… Supongo que no sabes leer este libro.
_ ¿Cómo lo sabes?
_Has venido desde muy lejos cargando ese libro. Eso es un arduo trabajo, pero no lo habrías echo si ya lo hubieras leído. De lo contrario, sería una gran tontería porque gastarías energía en vano.
_Tienes razón. ¿Y qué otra cosa debes suponer?
_Debes buscar a alguien que sepa leer, para eso has venido. Me sorprende que hallas podido llegar tan lejos. Yo hace un tiempo salí de mi ciudad “ratas de alcantarillas”. ¿De ahí también vienes?
_Sí.
_Aunque te sorprenda. No somos los únicos que venimos de esa ciudad. Ratas humildes también han venido a estas tierras, y como a la ciudad no le interesa, las pasa por alto como si nada. Solo a las ratas mayores y ratas que han hecho algo reconocido por toda la “ciudad ratas de alcantarillas”, son los que recuerdan y extrañan los demás.
_Entonces. ¿Este lugar también pertenece a la ciudad “ratas de alcantarillas”?
_Por supuesto que no. Ahora esta es una nueva ciudad para las demás ratas.
_ ¿Te han recordado?
_Creo que sí.
_ ¿Por qué?- su pregunta ya era bastante obvia. Pero sigámosle el hilo a Lena.
_La pregunta correcta es “cómo”. Yo fui reconocido por muchos como el “poeta y orador” - miró hacia el techo, como quien quiere mirar al cielo. La miro a Lena fijamente y puso su mano en el corazón y dijo- soy Oscar… ¡El grande!
_Jeje- comenzó a reírse Lena, y terminó en una gran carcajada.
_A diferencia de ti, mi pequeña desconocida. Yo si sé por qué te ríes. No me crees. ¿Cierto?
_Es que me da risa tu cara. Gracias, hace tiempo que no me río así- trató de ponerse un poco seria, pero no pudo. Tuvo que volver a contener la risa- tranquilo, te creo. Después de ver la expresión de tu cara, creo que eres un auténtico orador, hasta creo que serías un buen actor.
_Gracias, no eres la primera en apreciar mi talento. Ahora que me presenté, espero que me digas tu nombre de igual manera.
_ ¿En serio?
_Como no te quiero exigir tanto. Solamente dime tu nombre.
_Está bien. Soy Lena…
_Pues bien, Lena, has pasado toda una travesía para encontrarme. Aunque no eres la primera en hacerlo. Yo te concederé el honor de ser mi aprendiz. Desde ahora no habrá marcha atrás. ¿Aceptas?
_Que pasa si no quiero, o me arrepiento.
_Todo tu viaje habrá sido en vano. No habrá otra oportunidad y…
_Acepto - lo interrumpió.

Lena aprendió mucho de Oscar y él de igual manera. Sobre todo le agradaba la compañía de ella. Pasaron varios meses, Lena aprendió a leer y a la vez la escritura.

(Les aviso de antemano lo siguiente... ¡Todos lo grupos tienen que ver con ratas!)




Entonces, Oscar pudo compartir sus escritos con ella. Uno de ellos, hablaba de una dedicatoria. Ella lo leyó, luego, se preguntó como acabó todo eso. Oscar le explicó que todo fue una excusa para salir al mundo exterior, pero ella quería entregar la dedicatoria y el libro a quien en realidad debió haber llegado…

_ ¿Por qué quieres arriesgarte?, es un humano al que quieres dar el libro.
_ ¿Qué tiene eso de malo?- preguntó Lena.
_Los humanos nos odian. Somos repugnantes para ellos.
_ De que nos odian, eso lo sabemos todos. Pero, ¿Cómo sabes que piensan eso?
_Por que les escucho decir eso a diario. No vale correr peligro, y menos si es en vano. Todas las ratas saben que eso es suicidio.
_ ¿Sientes miedo?
_ Como no le voy a tener miedo a los humanos. Estar cara a cara con uno de ellos, es como ver la muerte frente a tus ojos.
_Esa persona no recibió el regalo. Ese libro es muy importante para nosotros, pero en realidad no nos pertenece. ¿Puedes seguir viviendo con esa culpa?
_No exageres. Que el libro haya caído en mis manos, fue cosa del destino. No hay ningún remordimiento respecto a eso.
_Pero yo sí.
_Lena, sé más racional. No vale la pena. No vas a encontrar al chico.
_ ¡La librería! Ese es el lugar donde van todas las personas a comprar libros. De repente el asistente nos puede ayudar. Los humanos son racionales y algo sentimentales, por eso es que han podido escribir este libro.
_Los humanos no son así, en cuanto te ven, solamente querrán matarte.
_No hay ninguna diferencia entre tú y los demás. Me voy. Espero que sepas vivir sabiendo que desde hace mucho tiempo hay un chico esperando el regalo de sus padres.

Ella se fue molesta de ahí. Oscar se quedó solo en su guarida. El libro que los unía fue a parar únicamente a las manos de Lena.

La búsqueda de la librería más cercana había empezado en la noche. Ella pensaba que si esperaba la madrugada, lo más probable es que nadie la pudiera atender.

Tardó mucho en encontrarla. Ya era madrugada, y lo que no quería que sucediera, ya se había hecho realidad. Ningún personal estaba ahí. En la puerta de la librería decía “Cerrado”. Luego ella intentó pasar por debajo de la puerta, pero el lugar era muy angosto para una rata adulta. Luego empezó a dar vueltas alrededor de la librería. Entonces encontró un ducto, el cual la llevó al baño de ese lugar. No pudo evitar mojarse, y en el piso limpio se vieron sus huellas.

Ella dejó el libro en un estante de la librería. El libro se había mojado mucho, algunas partes se veían borrosas, Pareciendo un libro de tercera mano.

Ella no se había percatado de eso, y mojando accidentalmente otros libros que estaban cerca de ella. Luego escuchó un ruido en la puerta. A continuación, las patas de Lena comenzaron a temblar. Su instinto le decía que corriera, porque un humano estaba cerca.

Ya era de día, y ella no sabía que hacer. Trató de esconderse entre los libros, pero las huellas la delataban. El encargado de la librería no tardó en darse cuenta de la verdad. ¡Había una rata en la librería!

Él se puso unos guantes, sacó los libros uno por uno. Entonces, encontró a Lena entre unos libros de pasta dura. Ella inmediatamente corrió entre los libros. Luego logró salir del estante de libros. Quería ir por el ducto, pero para llegar ahí, primero tendría que pasar por el humano. Sus 2 salidas posibles, la puerta de entrada a la librería y el ducto del baño, estaban siendo bloqueadas por él. Inmediatamente, éste sacó su veneno para rata. Lena trató de moverse, pero no podía, su cuerpo no le respondía. Jamás había sentido tanto miedo, Lena estaba viendo fijamente a la persona, el cual parecía la muerte misma que la estaba viendo a los ojos.


Jamás había visto un humano tan cerca, e inmediatamente se acordó de las palabras de Oscar.

Justo en ese momento, el encargado de la librería sintió que algo le habían tirado en la cabeza. Volteó y vio a otra rata. Ésta no estaba armada, solamente tenía una hoja sucia que llevaba algo escrito. Esa rata era Oscar, y se estaba protegiendo con un poema que había escrito. Cuyo significado era el sentimiento simple, pero a la vez complejo que sienten las ratas y a la vez todo ser vivo.

Un miedo que se siente con respecto a lo desconocido y más grande que uno mismo. El humano en ese momento no pensó en lo hermoso que podía ser el poema. Lo único que quería era exterminar a la rata. Y lo hizo. Al hacer esto, dejó espacio libre para que Lena escapara.

Oscar salvó su vida a cambio de la suya, Lena estaba conmovida, a pesar de que él no le dijo ninguna palabra. Su acto fue más que suficiente. Ella volvió a la guarida. Estaba tan triste que no pudo evitar llorar.



El encargado de la librería agarro el poema. Le dio una ojeada a los versos. No creía que eso pudo haber sido escrito por una rata. En ese momento el hombre se sintió un tanto conmovido por el poema y un poco por lo sucedido. A continuación, vio un nuevo libro entre los estantes, el cual tenía un aspecto de viejo y mojado. Puso el libro y el poema por separado.

Luego de tiempo llevó el libro a la persona que siempre debió haberlo tenido. Ese chico ya era adulto y guardó el libro como recuerdo. La poesía echa por Oscar se quedó en la librería. Fue leída por miles de personas, la gran mayoría se conmovió por el poema. Todo el mundo ha matado una rata alguna vez en su vida, y el poema hacía reflexionar al respecto. Como a las personas les había agradado el poema, se logró difundir a más lugares de Lima.

Desde ese día las ratas vivieron más tranquilas. A veces las personas no les hacían nada, a menos que estén muy cerca de ellas. Todas las ratas se preguntaron ¿Por qué cambiaron tanto los humanos? Nadie sabía la verdad a excepción de Lena. Y como dije anteriormente. La verdad siempre sale a la luz. Al final, las ratas de ese lugar, se dieron cuenta de que hubo alguna vez un gran poeta y orador entre sus vidas. Y a la vez se dieron a conocer poco a poco los poemas que Oscar había echo.

Esa nueva ciudad de ratas, desde ese momento, ya tuvo al fin un nombre. El cual era “la ciudad de los versos”. Un lugar donde la poesía se escucha a diario…

Fin

Autor: Raúl Fernández Pachas.



Gozen la música!!!!!!!!
Tiene muy buena letra, sobre todo por el final!!!!!!



¡¡Gracias!! ¡¡No se olviden de los comentarios!!

11 comentarios:

  1. Oe q original tu blog
    Jeje sOlO rAtas

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  2. ¡Me encanto mucho!, sobre todo el final del cuento. Tus dibujos y videos son chidos...sigue asi.

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  3. Buena Raul, tienes pasta. Sigue asi. Que vivan las ratas!
    Walter

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  4. bien ratul
    ahh...
    sabes hacer blogss
    ya q las ratas es tu oficio
    jajaja
    buena Diego N..

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  5. estaba muy linda la historia
    presenta tu cuento a una editorial y ke te paguen.
    sabes en la tarde no tenía nada ke hacer asi ke me acorde de tu blog ke me pasaste y lo lei ta bonito...me alegro ke lo alla leido :D
    ME AVISAS CUANDO ESCRIBAS TU PROX. NOVELA.
    me estas inspirando pa hacer mi blog tambien
    SIGUE ASI!!!!
    jaja
    atte CHORA
    ke es obviamente dshannira wuuuuu(H)

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  6. OE RATUL TA SERIO 100% RATAS NAIE T GANA CON EZO CORAZON d raton

    †sHADOw†

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  7. Oiiee... ta zuuper chvrxz !!!... ta bravOotte thu cuenta se nuta k te inspirazte.. me parece muuii bien...=) y lo de la Ratax!! iap mazz publiciidad nu puedes tener... iap tienes thu programa en viva f.m 104.07 y ahora tienez thu blOg.. wueno... gata... el prOgrezo es bueno...
    EzperO k zubaz al A pz... se te extrana!! cdt!

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  8. OLA
    RAUL ESTA CHVRXZ TU BLOG ME ENCANTA TU CUENTO
    ESTA BRABAZO SIGUE AZI!!!!!!!!!!!!!!!

    vAlErIE tAfuR

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  9. que barvaro ehh, el de la rata cursi es si fue barvaro

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  10. Hola, esta muy chistosa tu historia, jajajaj, sorry por la rata gay! XD... sigue escribiendo la siguiente parte,esta muy chistoso,jajaja, esfuerzate y aprovecha tu talento al máximo...Lolo**

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  11. Me gustó mucho. Felicitaciones! Sigue haciendo lo que tanto te gusta.

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